Hacé "Click" sobre una Carta en la Rueda, y conocé su potencial:

 

 

Soy lo nuevo.

Comprendo la transformación como un permanente abrazo a la existencia.

Ando liviano, despojado de lo que no preciso para vivir el momento actual.

Soy la decisión de construir algo nuevo.

Reconozco conscientemente el potencial y los recursos disponibles para poder realizar mis proyectos.

Mi magia es la manifestación concreta de mi creatividad.

Revelo lo que se muestra intangiblemente en sueños, en visiones y en susurros del inconsciente.

En mi permanente diálogo con lo que desconozco de mi misma, abro la puerta al enigma de mi identidad.

Soy la fertilidad que se multiplica en todo lo que pulsa por nacer.

Estoy entregada a prosperar, dándole cuerpo a toda inspiración que me atraviesa.

Soy fecundizada a través del amor, así generando vida permanentemente.

Estabilizo mis proyectos, posibilitándolos crecer.

Entiendo que para obtener frutos, necesito optar por determinadas variables.

Protejo lo que contengo a través de la nobleza, de la lealtad, del afecto, la constancia y el trabajo.

Denuncio los paradigmas que nos atraviesan, que nos constituyen.

Revelo el sentido de los hechos y de las experiencias que vivimos.

Comprendo el motor que direcciona nuestros movimientos.

Soy la fuerza imparable e irresistible del deseo que se abre camino a través de lo preestablecido.

Soy la oportunidad al conocimiento profundo del misterio del Alma, una invitación a dar y a recibir.

Con determinación conquisto lo que me propongo.

Soy valiente, intrépido y tengo una gran fuerza de voluntad.

Afronto los obstáculos colmado de brío y de coraje.

En cada instancia del proceso, sé elegir lo que me posibilita desarrollar mi potencial.

Afronto el miedo, y lo trasciendo fortaleciéndome.

Guío mi propósito hacia la generosidad.

Busco en mi mundo interno y revelo quien soy.

Me muevo humildemente.

Comprendo que soy un vehículo al servicio de lo trascendente.

Tejo un entramado que se revela como destino.

Mi destino es lo que desconozco de mí mismo.

Cada experiencia que me sucede, es un reflejo de quién soy.

Analizo y reflexiono para comprender de qué manera participo en el funcionamiento de lo que me sucede.

Para aprender, necesito dejar de hacer las cosas como habitualmente las hago.

Me quedo quieto y me conecto con lo que siento.

Encuentro en mi corazón creativo, un nuevo movimiento.

Me libero cuando suelto lo que ya cumplió su ciclo.

Traigo el inexorable e irrevocable final, así como el maravilloso y revitalizante comienzo de lo nuevo.

Confío, aún cuando siento miedo.

Construyo con flexibilidad, adaptándome a lo que la Vida me propone para seguir creciendo.

Mis proyectos me hacen feliz y contribuyen a la realidad de quienes me rodean.

Soy la vitalidad que se abre camino, destruyendo creencias obsoletas.

Mi potencia pulsa y se manifiesta, generando mucha más vida.

Suelto y dejo que colapsen todos los paradigmas que hasta hoy me condicionaron.

Me relajo.

Destruyo el pasado y sus construcciones en desuso, para darle la bienvenida al aquí y ahora.

Encontré mi lugar en el mundo.

Comparto amor y libertad.

Disfruto de quién soy y me entrego con compasión.

Soy el proceso que necesito para liberarme del miedo.

Desintoxico mi ser de los recuerdos que lo condicionan.

Purifico mi Alma.

Soy la expresión esencial y creativa de mi Alma.

Brillo.

Con confianza, doy lo mejor de mí.

Me lleno de amor.

Vivo siendo coherente con mi potencial.

Mis frutos son mi contribución creativa al mundo que me rodea.

Cierro un ciclo habiendo aprendido más de quién soy.

Estoy listo para un nuevo comienzo creativo.

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